Un equipo de investigación descubrió un nuevo género y especie de palmera fósil a partir de un hallazgo excepcional en el Área Natural Protegida Paso Córdoba, aproximadamente a 20 kilómetros de General Roca, consolidando a Río Negro como un faro de la investigación paleontológica en Sudamérica.
El equipo fue liderado por la Licenciada Luciana Muci, egresada de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), mientras que la investigación, publicada en la prestigiosa revista American Journal of Botany, redefine la historia climática de la Patagonia de hace 20 millones de años y destaca el rol de los museos rionegrinos en la preservación del patrimonio provincial.
El descubrimiento de Pindocarpon chichinalensis no solo marca un hito para la paleobotánica global, sino que pone de manifiesto la política de protección y puesta en valor que lleva adelante el Gobierno de Río Negro a través de la Dirección de Patrimonio y Museos de la Secretaría de Cultura de la Provincia.

“Esta publicación reviste especial interés para Río Negro porque Paso Córdoba es una localidad clásica en la paleontología provincial. Estos restos se conocen desde hace mucho tiempo y hoy pudieron identificarse correctamente y asignarse a una nueva especie, que se suma al registro patrimonial de la provincia”, destacó el Director de Patrimonio y Museos, Pablo Chafrat.
El nuevo taxón descrito representa uno de los fósiles mejor conservados de palmeras de la tribu Cocoseae a nivel mundial y constituye el primer registro fósil inequívoco de la subtribu Attaleinae en el sur de Sudamérica. Además, al convertirse en el registro más austral para esta subtribu en el continente, sugiere de manera contundente que las condiciones climáticas de tipo subtropical se extendieron hasta el norte de la Patagonia al menos hasta el Mioceno temprano.
Los restos fósiles provienen del sector conocido como Valle de la Luna Amarillo, ubicado al sur de General Roca dentro del Área Natural Protegida Paso Córdoba. Esta zona atesora una gran diversidad de plantas, mamíferos y aves fósiles en estratos del Mioceno Inferior (con una antigüedad de alrededor de 20 millones de años) pertenecientes a la sección basal de la Formación Chichinales. Es precisamente en estos niveles donde se hallaron notables acumulaciones de frutos y semillas petrificados de palmeras en excelente estado de preservación.



