“Al mal tiempo, buena cara y un buen asado”: la postal de los pobladores rurales frente al temporal

Las intensas lluvias que afectan a la Región Sur de Río Negro dejan caminos anegados, arroyos desbordados y complicaciones para circular. Pero en medio de las dificultades, también aparecen historias que reflejan la resiliencia, la baquía y el esfuerzo cotidiano de quienes viven y trabajan en el campo.

Una de esas escenas tuvo lugar en cercanías del cerro Chávez, donde una Ford F-100, perteneciente a la denominada “raza fuerte”, intentó cruzar el desbordado arroyo Pilquiniyeu. Manquilef, al volante, buscó superar la fuerza de la corriente y la acumulación de barro, pero las condiciones del terreno impidieron completar el cruce.

Con las cadenas colocadas para evitar que las ruedas patinaran, en la caja de la camioneta llevaban un capón recién carneado y una cocina a gas, por si surgía la oportunidad de preparar algo para comer durante la jornada.

Después de más de siete horas de trabajo, el hambre se hizo sentir. Pasado el mediodía, descargaron la cocina, encendieron el horno y aprovecharon la pausa obligada para compartir un buen asado al aire libre.

La comida sirvió para recuperar fuerzas antes de continuar con las tareas que los habían llevado hasta ese sector.

En el campo, donde el trabajo no se detiene fácilmente y el clima impone sus propias reglas, la solidaridad, la experiencia y el ingenio son parte de la vida cotidiana. Y, a veces, frente a un arroyo desbordado y un camino imposible, también hay tiempo para hacerle frente al mal tiempo con un buen asado.

Gentileza: Carlos Chico