Este 5 de junio se cumplen 15 años de uno de los acontecimientos más impactantes en la historia reciente de la Región Sur rionegrina: la erupción del complejo volcánico Puyehue-Cordón Caulle, que cambió para siempre la vida de miles de familias.
La tarde del sábado 4 de junio de 2011, alrededor de las 15 horas, una fisura se abrió en el cordón volcánico Caulle, ubicado en Chile, provocando una intensa erupción que rápidamente comenzó a liberar enormes cantidades de ceniza y arena volcánica. En pocas horas, la nube avanzó sobre territorio argentino y cubrió gran parte de Río Negro.
En localidades como Pilcaniyeu, Comallo, Clemente Onelli, Ingeniero Jacobacci, Ojos de Agua y Río Chico, entre otras, el cielo comenzó a oscurecerse de manera repentina. Sin información previa ni alertas que anticiparan la magnitud del fenómeno, la preocupación se apoderó de los vecinos, que salieron a abastecerse de agua, alimentos y elementos esenciales.

Lo que siguió quedó grabado para siempre en la memoria colectiva. El domingo 5, en plena tarde, la oscuridad cubrió la región y la caída constante de ceniza convirtió aquella jornada en una experiencia inédita. Muchos recuerdan que el domingo parecía no llegar: la luz del día recién comenzó a abrirse paso pasado el mediodía, mientras una espesa capa gris cubría calles, viviendas y campos.
Al amanecer, el paisaje era irreconocible. Más de 15 centímetros de ceniza habían cubierto todo a su paso. Parecía una nevada, pero el blanco habitual había sido reemplazado por un gris opaco que dominaba el horizonte.
Para los habitantes de Ingeniero Jacobacci y de toda la Región Sur, las consecuencias se extendieron mucho más allá de aquellos primeros días. Durante casi diez meses convivieron con las cenizas, que impulsadas por el viento ingresaban a las viviendas, comercios e instituciones, afectando la vida cotidiana y la salud de la población.

El sector más golpeado fue el productivo. Los crianceros y pequeños productores rurales, que ya venían atravesando años de sequía, sufrieron pérdidas significativas. La escasez de pasturas y la acumulación de ceniza agravaron una situación que resultó devastadora para miles de animales y para la economía regional.
La emergencia obligó a la intervención de los gobiernos nacional, provincial y municipal, que debieron implementar distintos programas de asistencia para acompañar a las comunidades afectadas.
Quince años después, el recuerdo de aquellos días sigue vigente. La erupción del Puyehue marcó a toda una generación de habitantes de la Región Sur, que enfrentó una de las mayores adversidades de su historia reciente con esfuerzo, solidaridad y resiliencia.
Porque si algo demostró aquella experiencia, es la capacidad de los pueblos de la Región Sur para sobreponerse a las dificultades y volver a ponerse de pie.




