Maquinchao: el proyecto de bonos de carbono avanza hacia la certificación internacional

El Ente de la Región Sur finalizó los estudios de suelo en casi 60.000 hectáreas y avanza con los pasos necesarios para certificar la captura de carbono. La iniciativa reúne a 16 productores de Maquinchao y busca generar nuevas oportunidades económicas a partir del pastoreo regenerativo y el manejo sustentable de los pastizales.

El plan piloto de bonos de carbono impulsado por el Ente de la Región Sur tiene como horizonte comenzar a ejecutarse en 2027. Tras completar los estudios de suelo, el organismo trabaja en el registro del proyecto y en la documentación necesaria para obtener la certificación internacional que permita generar créditos de carbono y abrir la posibilidad de ingresos para los productores participantes.

«Las muestras ya están, así que proyectamos, si todo sale bien, empezar en 2027», sostuvo Darío Ibáñez, presidente del Ente de la Región Sur. La puesta en marcha dependerá de completar las etapas pendientes y contar con los resultados necesarios para avanzar con la certificación.

Un proyecto que comenzó en 2025

La experiencia piloto en Maquinchao comenzó entre febrero y abril de 2025, con reuniones técnicas y la selección de los primeros establecimientos rurales.

En una primera etapa se realizó un diagnóstico mediante imágenes satelitales para evaluar la viabilidad de capturar carbono. Posteriormente, se avanzó con estudios de prefactibilidad que incluyeron la identificación de puntos GPS, el análisis de las aguadas y la evaluación del estado de los pastizales.

La documentación inicial fue presentada a Verra, una organización que administra estándares internacionales para proyectos ambientales y del mercado de carbono. El objetivo es completar el proceso de validación y certificación que permita reconocer la captura de carbono generada por las prácticas de manejo.

Cómo funciona la captura de carbono

El mecanismo se basa en un proceso natural: durante la fotosíntesis, las plantas absorben dióxido de carbono (CO₂) de la atmósfera y una parte de ese carbono queda almacenada en el suelo.

Para aprovechar este proceso, el proyecto deberá establecer un plan de manejo de la tierra específico para cada establecimiento, con prácticas e inversiones orientadas a conservar los pastizales y mejorar su capacidad de captura de carbono.

«Una vez lleguen los resultados, continúa el plan de la tierra, cómo manejar el pastizal y qué inversiones deben hacer», explicó Ibáñez.

En esta etapa también se prevé utilizar herramientas de inteligencia artificial y datos de cada campo para orientar las decisiones productivas y ambientales.

Pastoreo regenerativo y nuevas oportunidades para los productores

Entre las prácticas que pueden contribuir a mejorar las condiciones de los pastizales se encuentran la rotación del pastoreo, la distribución del agua, el ajuste de la carga animal, la incorporación de herramientas y tecnología y los monitoreos periódicos. Las medidas deberán adaptarse a las características de cada establecimiento.

El piloto comenzó con una superficie menor y se amplió hasta abarcar casi 60.000 hectáreas, con la participación de 16 productores de Maquinchao.

El próximo desafío será completar la certificación y definir los planes de manejo para cada campo. Si se cumplen las etapas previstas, el proyecto podría vincular la producción ganadera de la Región Sur con el mercado de créditos de carbono, sumando una alternativa económica basada en el cuidado del suelo y el manejo sustentable de los recursos naturales.