Arqueología: encontraron cuevas milenarias en Pilcaniyeu

El hallazgo incluye cuevas con registros rupestres en tonos rojos, blancos y verdes, instrumental lítico y restos de fauna que revelan ocupaciones humanas con una antigüedad estimada de al menos 3.000 años. Un equipo de científicos de la Dirección de Patrimonio u Museos de la provincia de Rio Negro y del CONICET-UNRN, con la colaboración de Gendarmería Nacional, Escuadrón 34 de Bariloche, registró dos nuevas localidades arqueológicas en las cercanías de Pilcaniyeu, a menos de 100 kilómetros de Bariloche.

Federico Scartascini, investigador del CONICET y docente de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), integrante del equipo de científicos junto a la Dra. Solange Fernández Do Rio de la Autoridad de Aplicación provincial, confirmó que se concretó el registro inicial de dos importantes localidades arqueológicas situadas en las cercanías de Pilcaniyeu, en la estepa rionegrina.

El hallazgo tuvo su origen a partir de una denuncia realizada por Gendarmería Nacional (Escuadrón 34- Bariloche) sobre la existencia de sitios arqueológicos en la zona derivada a la Dirección de Patrimonio y Museos de la Provincia de Río Negro, lo que motivó la concurrencia inmediata por parte de la autoridad de aplicación, conformando un equipo de especialistas.

Durante esa primera inspección sobre el terreno, los profesionales no solo constataron el interés arqueológico original, sino que advirtieron la presencia de materiales e infraestructura natural con un elevado potencial arqueológico.

El primer conjunto de sitios destaca por incluir cuevas con importantes registros de motivos rupestres. En sus paredes se observan manifestaciones pictóricas ejecutadas en tonos rojos —probablemente elaboradas a base de hematita, un óxido de hierro característico—, así como trazos en color blanco y posibles pigmentos verdes que actualmente se encuentran bajo procesamiento y análisis.

Además, la zona presenta una abundante concentración de material arqueológico disperso sobre la superficie y un importante depósito sedimentario apto para futuras excavaciones.

El segundo punto relevado consta de dos cuevas contiguas que, si bien no exhiben pinturas ni grabados en sus rocas, albergan una gran densidad de vestigios sobre el suelo. Todos estos elementos dan cuenta de asentamientos y ocupaciones humanas previas a la llegada de las poblaciones coloniales europeas al territorio patagónico.

Uno de los datos técnicos más significativos del relevamiento es la ausencia total de fragmentos cerámicos en superficie. En el norte de la Patagonia, la alfarería funciona como un marcador cronológico clave asociado a períodos tardíos, correspondientes a los últimos 1.500 años. Al no detectarse este material, los investigadores sostienen, de manera preliminar, que los contextos identificados podrían situarse en el contexto de ocupaciones tardías, que podrían extenderse hasta cerca de 3000 años atrás , existiendo la posibilidad de que correspondan a épocas todavía más remotas una vez que se efectúen las dataciones.

Entre los materiales observadas sobre el terreno se destacan diversos instrumentos líticos —herramientas confeccionadas en piedra— y restos óseos de fauna consumida por las antiguas comunidades. Se registraron huesos de guanaco, zorro y piche (armadillo), muchos de los cuales exhiben huellas de corte derivadas del procesamiento consumitivo y marcas de exposición al fuego.

Asimismo, se detectó la presencia de obsidiana, un tipo de roca volcánica cuyo análisis químico permitirá determinar de qué fuentes o volcanes lejanos fue extraída, aportando información fundamental sobre los patrones de movilidad e intercambio en la estepa.

Scartascini enfatizó que los sitios arqueológicos son espacios dinámicos y multicomponentes que han sido reutilizados a lo largo del tiempo. En la región existieron ocupaciones humanas desde hace casi 12.000 años hasta períodos históricos recientes, donde incluso durante la etapa republicana y la primera mitad del siglo XX era habitual que los puesteros rurales habitaran temporalmente en estas cuevas o “casas de piedra”.

Atendiendo a la normativa vigente de la Ley Provincial 3041 y la Nacional, la protección, resguardo y gestión del patrimonio cultural y arqueológico es de jurisdicción provincial. En esta etapa inicial, el equipo científico no recolectó piezas del terreno, sino que realizó un relevamiento geoespacial, registro fotográfico y notas de campo. Estos datos servirán para tramitar los permisos específicos ante la Secretaría de Cultura de Río Negro e iniciar próximamente las campañas formales de excavación e investigación sistemática.