Un grupo de jóvenes se hicieron donantes de médula ósea en homenaje a su amiga de Jacobacci que falleció

Alejandra Bozzolasco vivió casi la mitad de su vida con aplasia medular, una enfermedad que ataca a las células encargadas de la producción de sangre en la médula ósea. Tenía apenas 18 cuando comenzó con los síntomas, era suficiente llevar una moneda en su bolsillo para que esa presión, casi imperceptible, le generara un hematoma. El primer diagnóstico fue leucemia, pero una serie de estudios más complejos confirmaron la aplasia que la acompañó hasta el último día. Sus afectos la sostuvieron en el doloroso proceso y hoy se organizan para ser donantes, aún con ella fuera de este plano.

La joven tenía 32 años cuando el 10 de mayo pasado falleció en un centro de salud de Buenos Aires, mientras se preparaba para un trasplante de médula ósea. Había batallado por más de una década con esa enfermedad que la obligaba, por momentos, a cuidados extremos.

Un grupo de 13 amigas y un amigo habían donado células para que se pudiera llevar a cabo la operación, pero una infección fue el desencadenante de su muerte. Tuvo que someterse a varias terapias invasivas, como la quimioterapia, para bajar las defensas y poder afrontar la riesgosa operación.

La aparición de los síntomas fue casi a la par de su partida de Jacobacci, su ciudad natal, rumbo a La Plata para comenzar sus estudios universitarios.

Su primera elección fue veterinaria, aunque rápidamente cambió de carrera y se inclinó por radiología, una de los tres títulos universitarios que logró mientras atravesó la enfermedad: también culminó sus estudios de instrumentista y enfermera.

Así la recuerdan su familia y amigos; como una mujer que se sobrepuso a los continuos achaques de la aplasia con mucha “nobleza e integridad”. “Fue su forma de enfrentar la enfermedad”, afirma Ayelén Mingot, una de sus amigas.

“Consideramos que su deseo también estaba en que nosotros estemos en el banco de donantes. Nos parecía que era un gesto para con ella y también lo único que teníamos “a mano” para hacer”, contó Ayelén desde Cipolletti.

El apoyo de su grupo de amigos, su familia y su pareja Leandro fueron clave para la decisión de vida que tomó Alejandra que transitó más de 14 años con esa enfermedad que ataca a la sangre, porque no genera los suficiente glóbulos blancos y rojos que necesita el sistema. Otro de los problemas era la falta de coagulación.

Como una forma de recordarla, y también en homenaje a ella, el grupo de amigos continuó con el proceso de donación de células.

Lo habían hecho para que ella pudiera someterse a la operación, era el último paso para comenzar con su recuperación.

Todos como donantes

Todos decidieron continuar con los trámites y ser donantes de médula. El objetivo también es concientizar a la población, y mantener vivo el recuerdo de Alejandra.

Días atrás, Ayelén concretó la donación de médula ósea en Cipolletti, ciudad donde reside hace algunos meses. Lo mismo hará el grupo de amigos que la acompañaron hasta el último día: Cecilia Aranibe, Fernanda Laurin, Ana López, Valeria Aranibe, Jimena Campos, Carla García, Anahí Rúa, Gisella Rúa, Denisse Aranibe, Romina Tgmoszka, Yalile Namor y Maximiliano Mondillo, quienes residen en Jacobacci.

En la pequeña localidad rionegrina no se puede realizar el tratamiento por lo que deben hacerlo en Bariloche.

Ayelén describió que primero tuvo que hacerse unos estudios para chequear su condición de donante. Después tomó una medicación para reforzar su sangre y finalmente pudieron hacerle la extracción.

El proceso se inició con Alejandra. Todo se frustró el día de su muerte, aunque el grupo tomó una decisión altruista para poder ayudar a otras personas.


Tres de cada cuatro pacientes no tienen donante compatible


Según un informe del ministerio de Salud de la Nación, tres de cada cuatro pacientes que necesitan una operación de médula ósea, no cuentan con un donante compatible. Por eso hay un Registro Nacional de Donantes Voluntarios CPH (Células Progenitoras Hematopoyéticas). Fue la decisión del grupo de amigos de Alejandra, en parte para concientizar a la sociedad.

Se pueden inscribir como donantes todas las personas de 18 a 40 años que gocen de buena salud, pesen más de 50 kilos y no tengan antecedentes de enfermedades cardíacas, hepáticas o infectocontagiosas.

Para inscribirse como donante es necesario donar sangre en alguno de los centros de donación habilitados en los Servicios de Hemoterapia de los Hospitales y Bancos de Sangre de todo el país.

También se puede realizar en colectas externas que cada mes se organizan para facilitar la donación de sangre y e inscripción de donantes de CPH.

En caso de resultar potencialmente compatible con un paciente en búsqueda de donante, te contactarán desde el Área de Donantes Preseleccionados del Registro, search@incucai.gov.ar, para confirmar tu voluntad de continuar con el proceso.

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