Pasaron la noche encerrados en una camioneta y caminaron siete horas en la nieve

Alicia Ocampo formó parte de una travesía en la nieve como única alternativa tras un temporal que los alejó de su camino de regreso a casa. En pleno campo recibieron la ayuda de un puestero. Se mantuvieron comiendo golosinas, que llevaban para donar, y agua que obtuvieron de los trozos de nieve a su alrededor.

Una impensada tormenta de nieve y viento detuvo la marcha solidaria de un grupo de barilochenses que se había propuesto llevar golosinas y juguetes a los chicos de la Línea Sur. Aquella tarde de sábado una de las camionetas en las que viajaban se detuvo y abrió paso a momentos críticos en los que llevaron al límite la resistencia física y emocional.

“Fue una experiencia intensa con muchas pruebas a superar por vos mismo”, contó Alicia Ocampo el día después de un operativo de rescate a 146 kilómetros de Bariloche y a medio camino de Ñorquinco. La mujer, quien ofreció su testimonio a Noticiero Seis, recordó la noche que pasaron rodeados por la nieve y la necesidad de mantener su enfoque en sobrevivir para sus hijos, incluso cuando uno de ellos permanecía a su lado.

La campaña solidaria que habían comenzado el sábado (21/8) por la mañana tuvo un giro inesperado que los dejó incomunicados por más de 48 horas y encendió las alertas que llevaron a una búsqueda por tierra y aire. Aquella tarde una falla mecánica detuvo el andar del vehículo que los acompañaba, se hizo de noche y la posibilidad de tener ayuda en pleno campo se hizo cada vez más remota.

La hoja de ruta del grupo solidario tenía por objetivo llegar a la escuela del paraje Fitamiche para dejar algunos regalos y luego seguir hacia Río Chico, donde los esperaban en la plaza del lugar. El recorrido continuaba hacia la casa de los familiares de uno de sus acompañantes para cargar agua caliente en los termos y emprender el regreso a Bariloche.

Pero este viaje no fue de los primeros en su tipo. Acostumbrada a viajar para llevar gestos solidarios por la región, tenía como rutina dar aviso de los lugares por los que pasaba para mantener contacto con su familia en la ciudad.

“Mi hija se percata que hay un cambio de plan”, explicó acerca de la espera que mantenía su hija Azul frente a un mensaje que no llegaba. Cerca de la medianoche la joven supo que algo no estaba bien y comenzó a dar aviso acerca de lo que podría haber ocurrido con su madre y su hermano.

Tras pasar la noche en medio de la tormenta, los días siguientes se mantuvo aferrada a la esperanza de que los encontraran. “Empezamos a comer turrones y los alfajores que llevábamos para los nenes”, relató Alicia acerca de los momentos en los que utilizaron la nieve que los había atrapado para mantenerse hidratados.

Recién el lunes decidieron dar el paso definitivo. Ninguno de los cuatro lograba conseguir un poco de señal en sus teléfonos y decidieron emprender una caminata hacia la fortuna. Fueron siete horas de pasos enterrados en la nieve“Mi objetivo era llegar a algún lugar para dar señales de que estábamos bien y que nos busquen”, dijo acerca de la misión que asumió como madre para sacar a su hijo del lugar en el que habían quedado atrapados.

Luego de cruzar un arroyo con bolsas en sus pies, llegaron a una lomada en la que vieron caballos y surgió una idea: “dijimos que si no había nadie, robábamos el caballo y lo dejábamos en la Policía de Las Bayas o algún lado”. Pero no hizo falta completar ese plan porque el puestero de la estancia La Caprichosa salió a su encuentro y les dio refugio.

“Probé el té más rico del mundo porque estaba re calentito”, recordó sobre el contacto que mantuvieron con Inalef, el hombre que no dudó en llevarlos a su casa y ofrecer tortas fritas y pan casero. Una marca registrada de la hospitalidad de la Línea Sur.

Tras una breve pausa, decidieron salir con uno de sus acompañantes y el puestero para encontrarse con los rescatistas que daban vueltas por la zona. “Fue una salida con una buena causa que se complicó”, mencionó antes de avisar que este episodio no se transformará en un freno para seguir llevando ayuda.

“Estamos en casa, estamos vivos”, dijo para luego agradecer a todos los que intervinieron en el operativo de rescate. Desde su amigos en Bariloche, pasando por sus familiares en Córdoba, hasta la gente que inició una cadena de oración para encontrarlos a salvo e incluso hizo una mención especial a Brunos Caspani, quien contrató una de las avionetas de búsqueda.

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