Salida para pequeños productores

Durante la primavera-verano del 2015 los pequeños productores ganaderos de la zona de Comallo (Río Negro) lograron vender, de manera segura y formal, parte de su producción de coderos, chivitos y lechones directamente a consumidores de Bariloche. Una serie de experiencias positivas están generando la confianza necesaria a todos los actores involucrados en esta estrategia comercial para que el mecanismo de integración y agregado de valor se afiance y crezca.

Esto es posible gracias al buen accionar de quienes forman parte del proceso, desde el campo hasta el consumidor. Inicialmente la necesidad de los pequeños productores de acceder al mercado y de lograr una mayor renta por su trabajo, determinó que algunas entidades estatales que comparten la visión y animan el proceso comercial, colaboren con la iniciativa.

La propuesta involucra a los propios productores, al frigorífico Carnes Rionegrinas que brinda el servicio de faena y trasporte refrigerado a un costo accesible, al estado a través de la Municipalidad de San Carlos de Bariloche, a la Municipalidad de Comallo, el Senasa y el INTA y finalmente a los consumidores Barilochenses que ponen en valor la producción reconociendo no solo los atributos de calidad diferencial de estas carnes, sino que además reconocen el esfuerzo de los productores de nuestra región.

En el trascurso de ésta temporada se han comercializado en el mercado Comunitario más de 680 animales entre lechones, chivitos y corderos, provenientes de 30 familias de pequeños productores de los parajes rionegrinos Comallo Arriba, Trailacahue, Fitahuau, Cañadón Chileno, Anecón Chico, Laguna Blanca, Pilahue y Pilquiniyeu del Limay.

Otras localidades, como es el caso de Ingeniero Jacobacci, también están organizando el traslado de los animales y la faena para participar de la comercialización de corderos y chivitos en el Mercado Comunitario de Bariloche.

Esta estrategia que acerca al productor y al consumidor a un espacio común permite identificar una serie de ventajas para unos y otros, más allá de una simple transacción comercial

Ventajas para los productores

• Fortalece las capacidades organizativas y de negociación comercial

• Mejora de ingreso familiar

• Permite al productor entender mejor los procesos comerciales

• Genera vínculos estratégicos con otros actores de la cadena comercial

• Formaliza la comercialización de su producción

• Revaloriza la producción de las familias rurales de la región

Ventajas para los consumidores

• Consumo de productos frescos

• Acceso a productos de calidad que cumplen con normas sanitarias

• Satisfacción por compra a pequeños productores de la región

• Precio acorde a la buena calidad

• Conocimiento sobre el origen del producto a consumir

Otra ventaja que beneficia a todos (productores y consumidores) es el impacto positivo sobre el ambiente en general y los pastizales, ya que la venta de animales jóvenes implica una descarga de animales para el campo. A su vez, la puesta en valor económico de la producción incentiva al pequeño ganadero a mejorar su sistema productivo.

Algunos de los productores que han traído sus animales para la venta en el Mercado Comunitario de Bariloche expresan el impacto que tiene ésta experiencia en sus economías. Mientras que algunos esperan “reunir la plata de la venta para saldar un crédito…” o “invertir parte del dinero en la compra de alambre o de animales para aumentar su majada o piño…”, otros tienen expectativas de “acceder a la compra de un vehículo para mejorar su comunicación y traslados”. Pero un denominador común es la satisfacción de experimentar el contacto directo con los consumidores y “sentirte parte activa” del proceso comercial.

Esta iniciativa implica compromisos compartidos entre los diferentes actores que intervienen. Las principales etapas y su organización son:

Logística y procedimientos

El proceso consiste en que los productores, organizados formal o informalmente, se comunican con los referentes del paraje u organización cooperativa, o directamente a la municipalidad de Comallo o a la Agencia de Extensión Rural del INTA Bariloche, para informar sobre la cantidad de animales que tendrán para venta y la fecha estimada en que los mismos estarán en condiciones de calidad (buen estado corporal y de peso vivo) para ir a faena. Para ello es importante el conocimiento que aporta cada productor sobre sus animales y su campo.

A partir allí, se acuerda la fecha de faena con el Frigorífico Carnes Rionegrinas, de Ingeniero Jacobacci, y la fecha de descarga en el Mercado Municipal Comunitario de San Carlos de Bariloche. Cumplimentado esto cada productor gestiona la documentación de traslado de animales ante el SENASA y la Dirección Provincial de Ganadería. Si bien ambas dependencias cuentan con delegados en la Municipalidad de Comallo muchos productores de parajes alejados deben trasladarse con movilidad propia o pagar a un “vecino” para acercarse a las oficinas de estos organismos y generar la documentación. En simultáneo se organiza la logística de transporte para llevar los animales hasta el frigorífico ubicado en la vecina localidad de Ingeniero Jacobacci, tarea compartida entre INTA, la Municipalidad de Comallo, y los productores quienes absorben los costos de traslado.

En las primeras experiencias el proceso de carga implicaba buscar los animales en cada campo, lo que extendía mucho el tiempo de carga y traslado y limitaba la participación de algunos productores cuyos campos tienen con caminos inaccesibles para el camión. Progresivamente los productores fueron viendo esa limitante y comenzaron a organizarse mejor facilitando el traslado desde el campo hasta una la ruta principal o un paraje cercano como pequeños centros de acopio de animales en pie, como es el caso de Cañadón Chileno o Laguna Blanca. Para ello algunos productores ponen a disposición su movilidad y otros contratan algún vecino. En algunos lugares de difícil acceso, el productor y su familia, arrean los animales 3 horas hasta el puesto más cercano con acceso vehicular recorriendo largas distancias.

Venta compartida

Posteriormente, ya en el Mercado Municipal Comunitario de Bariloche se hacen presentes los productores para vender sus animales a los consumidores. En ésta instancia se genera un vínculo donde el consumidor conoce sobre el saber hacer del productor y las particularidades con las que convive la familia rural. Por otra parte éste intercambio también enriquece al productor, quien se involucra en el proceso comercial y aprende más sobre las preferencias de los consumidores urbanos. El intercambio genera vínculos de valor entre la ciudad y campo que excede a una simple transacción comercial.

Análisis de la experiencia

En un análisis económico clásico de la cadena comercial tradicional de la carne, que involucra al productor, frigorífico, abastecedor, carnicero y consumidor, el agregado de valor debido al transporte, faena, distribución y comercialización genera un costo incremental del producto, desde el campo a la mesa del consumidor, del orden del 100%. Ejemplificando, el productor cobra aproximadamente 650$/animal (cordero o chivito) y el consumidor paga en la carnicería entre 1200 y 1500 $/animal. En ese proceso el productor entrega los animales en el campo con escasos riesgos a su cargo, se inserta en el mercado formal sin participar de los procesos industrial ni comercial subsiguientes. El productor en este proceso recibe por su producto un valor que supera levemente sus costos de producción, por lo que requiere gran escala para impactar positivamente en su economía y hacer que esta actividad sea sostenible en el tiempo. Por su parte el consumidor tiene las garantías de calidad alimentaria y salud que implica la faena segura en frigorífico. A su vez los eslabones intermedios de la cadena intervienen en la comercialización y reciben sus utilidades.

Al analizar la estrategia comercial de construcción compartida (organización colectiva y Mercado Comunitario), podemos decir que el costo incremental del producto desde el campo a la mesa del consumidor se reduce marcadamente. Tal reducción de costos se debe al acortamiento de la cadena comercial, ya que no intervienen abastecedores ni carniceros. A su vez las utilidades (ganancia) del frigorífico, trasportistas y del mercado se reducen a cubrir costos y la comercialización la realizan los mismos productores. Desde el punto de vista del consumidor, la faena segura y el mercadeo formal garantizan la seguridad alimentaria al igual que en la cadena tradicional. La reducción de costos comerciales permite buenos precios al consumidor y mejorar los ingresos del productor familiar de pequeña escala.

Otra forma de venta, que realizan muchos productores por cuenta propia, es la “Directa del productor al consumidor”. Esto se realiza mediante faena domiciliaria, transporte y comercialización “informal”, es decir sin utilizan los procedimientos higiénico-sanitarios exigidos y reglamentados por las entidades competentes para garantizar la salubridad humana e inclusive animal (hidatidosis entre otras enfermedades). Este mecanismo, sin lugar a dudas, no representa una opción segura para el productor ni para el consumidor. Ambos están sujetos a mayores riesgos de seguridad, salud y económicos. Si bien el consumidor paga un precio alto, el ingreso efectivo estimado para el productor es de aprox. 900$ por animal, si se computan el trabajo de faena, el traslado campo-ciudad y los riesgos de decomiso. Estos últimos surgen, entre otras cosas, por la dificultad de comprobar la propiedad de los animales o reses confundiendo lo propio con lo “ajeno”.

Es de esperar que la estrategia formal y segura de comercialización conjunta a través del Mercado Comunitario sea tomada por muchos productores ya que implica un pago más justo al esfuerzo de su trabajo, compromiso y organización para las familias rurales, como así también el acceso a carne segura para los consumidores respecto a canales informales de comercialización, como se expresa en el siguiente cuadro comparativo.

Desafíos futuros

Los aprendizajes compartidos de la experiencia permitieron identificar algunos puntos a mejorar:

• Mejorar la organización, logística e infraestructura para los espacios de acopio y carga de animales en pie y posterior traslado a la planta de faena.

• Ampliar la comercialización de carne en el Mercado Comunitario extendiendo el periodo de venta más allá del tradicional fin de año e incorporando categorías de animales diferentes al cordero, chivito y lechón.

• Incorporar el sistema electrónico de pago en el Mercado Comunitario.

• Gestionar financiamiento para una pequeña planta de faena de aves y conejos para ampliar la oferta de carnes regionales.

 Fuente: Diario Río Negro
Que te ha generado esta noticia?
  • Me Gusta (0%)
  • Me Interesa (0%)
  • No me Gusta (0%)
  • Me Aburre (0%)
  • Me Enoja (0%)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.