Río Negro fortalecerá líneas pedagógicas para la inclusión educativa de niños y jóvenes

En el ciclo lectivo pasado, aproximadamente 2500 alumnos fueron acompañados por equipos de apoyo en las distintas escuelas rionegrinas, dentro del marco de la política de inclusión educativa provincial.

“Río Negro es pionera en el trabajo de garantizar las trayectorias escolares de los estudiantes en situación de discapacidad. Esto puede ser en dos ámbitos: el espacio de la educación especial, en el que los abordajes pedagógicos se tornan muy complejos, y el acompañamiento en los niveles inicial, primario y secundario desde educación temprana a jóvenes y adultos. Somos transversales a los niveles”, indicó la directora de Inclusión Educativa, Educación Especial y Asistencia Técnica del Ministerio de Educación, Roxana Méndez.

Desde esta dirección se trabaja con dos áreas, una correspondiente a los equipos técnicos de Apoyo Pedagógico (ETAP) y otra correspondiente a  Educación Especial.  Cada una de estas áreas mantiene su especificidad dentro del campo educativo.

Los ETAP trabajan con cuatro líneas prioritarias, como el trabajo en territorio, la democratización escolar y el  trabajo interinstitucional. De estas se desprende la necesaria reflexión sobre las prácticas, la cual permite construir un saber propio de los equipos. Esto resguarda la especificidad del trabajo cotidiano.

“En el área de Educación Especial requerimos de cambios de normativa que avalen y acompañen  los cambios que surgen, y que, además, son pedidos por las propias escuelas. Se proyecta la actualización del perfil de la modalidad en el presente ciclo escolar. Esto implicará un trabajo codo a codo con las escuelas y la representación gremial”, adelantó Méndez.

La funcionaria agregó que “estas dos áreas se unen en un punto,  donde convergen las trayectorias de los estudiantes con discapacidad  y el trabajo de los equipos de Inclusión.  Es aquí donde la Dirección tiende al acompañamiento de los equipos supervisivos de los distintos niveles y modalidades. “

Esa tarea, apuntó, permite “espacios de encuentro, producir documentos y, sobre todo, habilitar al trabajo colaborativo en pos de garantizar que nuestros estudiantes no solo estén en las escuelas, sino que aprendan, disfruten, tengan experiencias ricas entre otras vivencias que deben tener.”

La provincia de Río Negro cuenta  con 22 escuelas especiales para la atención de estudiantes en situación de discapacidad y siete escuelas laborales que próximamente se denominarán Escuelas de Formación Integral.

Desde la Dirección de Inclusión se sostiene que las escuelas laborales “están en plena transformación, se busca avanzar y conformar escuelas de educación integral, donde a los estudiantes se les brinde la posibilidad de tener una trayectoria escolar con contenidos más funcionales a la vida, mejorando niveles de independencia personal, y sobre todo  su inclusión social, su futuro laboral y familiar.

De cara al año que se inicia, la Directora provincial de Inclusión Educativa, Educación Especial y Asistencia Técnica, apuntó que “nuestro intento es transformar políticas educativas en políticas de enseñanza,  un gran desafío, por el cual se trabaja mucho en el acompañamiento de las escuelas y las trayectorias escolares de los estudiantes con  discapacidad.”

Remarcó, en tanto, que “los avances concretos que se han logrado tienen que ver con el trabajo de un equipo de apasionados respecto a la inclusión educativa. Esto permite seguir construyendo un saber pedagógico que haga que nuestros estudiantes aprendan.” Cabe destacar que en 2015, Río Negro fue una de las provincias designadas por la Nación para exponer el trabajo de sus equipos técnicos en materiales de difusión con llegada a todo el país.

“Hay un avance muy importante del cual formamos parte, que es la resolución que enmarca el trabajo de los equipos técnicos a nivel nacional. Las provincias tienen equipos con diferentes formatos y Río Negro es una de las jurisdicciones con más cargos técnicos. Ello demuestra el esfuerzo que se ha puesto para pensar institucionalmente el trabajo de los equipos escolares”, destacó Roxana Méndez.

“Ya no podemos pensar en equipos que aborden problemas desde lo  individual, sino en modificar la mirada que habilite a pensar desde la complejidad de una situación, lo cual implica cambiar la unidad de análisis hacia el niño en el marco de una situación escolar y social que lo atraviesa.  Las escuelas forman parte de la problematización y del armado de dispositivos que favorecer al cambio de condiciones que propician espacios inclusivos, de aprendizajes de participación de los estudiantes y sus familias”, destacó.

En ese esquema, los espacios de análisis de prácticas y de formación para los equipos técnicos, aparece como un “aspecto clave a sostener y ampliar”, se indicó.

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