«LOS GOBERNANTES» por Jorge Castañeda

César Cao Saravia, injustamente olvidado, supo pensar la Patria, con intención de grandeza. Dejó testimonio de ello en sus afiches, en sus libros y en los reportajes que se le hicieron. Con claridad meridiana reivindicaba una Patria “Libre, Justa y Soberana”.
En su interesante opúsculo “Argentina Acosada”, publicado en el año 1968, en una humilde edición de autor, dejó conceptos suyos sobre los “gobernantes”, que huy tienen una vigencia que asombra.

Sobre ellos escribió lo siguiente: “Los gobernantes deben gobernar los intereses para ponerlos al servicio del pueblo y no gobernar al pueblo sometiéndolo a los intereses”.
“Los gobernantes deben comprender que son servidores transitorios del pueblo y no patrones vitalicios de sus súbditos”.
“Los gobernantes no son los privilegiados, sino los responsables del pueblo”.
“Los gobernantes deben sacrificarse, y no sacrificar al pueblo”.
“Los gobernantes son los mandantes, no los curadores del pueblo”.
“Los gobernantes no tienen que dictar, sino escuchar al pueblo”.
“Los gobernantes que sacrifican el bienestar del pueblo, en beneficio de una minoría, no son gobernantes, sino gerentes de intereses”.
“Los gobernantes sin pueblo, no son gobernantes, son asaltantes con público”.
En otro de sus fragmentos se refiere con crudas reflexiones sobre los políticos que gobiernan:
“La suma de hogares forman una comunidad y la suma de comunidades forman un pueblo. Cada etapa tiene su jefe o grupo responsable de mantener el equilibrio de la relación humana”.
“Cuando mayor es el agrupamiento, mayor es su complejidad”.
“Además, si lo espiritual es lo que realmente une a los hombres y lo material lo que los ata o los enfrenta, convengamos que el primer factor es preponderante en el núcleo familiar, que virtualmente desaparece en el gran conglomerado que constituye a un pueblo”.
“Ante esta realidad quienes tienen la responsabilidad, o sea los gobernantes, deben comprender que no pueden limitarse a gobernar para el gobierno, sino para el pueblo, pues el gobierno en sí es una minoría con más obligaciones que derechos”.
“Por lo tanto, es recomendable que los auténticos gobernantes, para concretar su destino y su objetivo, aprenda a practicar los siguientes verbos: regular, equilibrar, proteger, comprender, cuidar, defender, instruir, organizar, velar, respetar, servir, trabajar y si no pueden aprender estos verbos como corresponde, será imprescindible que conjuguen el único que queda a su disposición: renunciar. Si no lo hace constituirán un grupo que, disfrazado de gobierno, vive
del pueblo y lo sacrifica”.
Porqué, -expresa más adelante-: “Gobernar es dinámico. Reinar es estático. Para gobernar es necesario unir; para reinar es imprescindible dividir. Quién gobierna tiene por objetivo el bienestar de la mayoría; quién reina tiene por propósito el interés de una minoría.

Para consolidar el bienestar hace falta gobernar. Para consolidar solamente intereses es suficiente con reinar. Los intereses, en consecuencia, reinan, pero no gobiernan.

El gobierno de hombres capaces y auténticos, los intereses utilizan incapaces y obsecuentes.

El gobierno se orienta en la crítica y no lo confunden los aplausos; el interés necesita del aplauso para silenciar la crítica.
El gobierno tiene su fuerza en la autenticidad, capacidad y justicia; el interés consigue su fuerza en la fuerza que hace desarrollar a los débiles, los incapaces y serviles.

El gobierno tiene autoridad, que nace valores morales; el interés tiene poder, que nace egoísmos materiales. El interés publicita el derecho pero niega su ejercicio; el gobierno defiende el derecho y asegura por igual su ejercicio.

El gobierno da claridad a sus objetivos; el interés oculta sus propósitos”.
Conviene cerrar esta breve nota sobre Cao Saravia con la siguiente frase: “Sea en la función pública, política, gremial o civil el estar a cargo de la conducción o dirección no es beneficio sino sacrificio, no es comodidad sino responsabilidad, no es privilegio sino ejemplo, no se está en la cúspide para enceguecer, oscurecer y recibir, sino para ver, iluminar y dar”.

Jorge Castañeda

Escritor – Valcheta

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