“Es un premio que nos lo ha dado la gente”

La frase es de Ana María Cumilaf, quien el próximo 13 de mayo viajará a Washington, Estado Unidos, junto a Pablo Losardo y Marcelo Pérez Centeno a recibir unos días despues el premio FONTAGRO que ganaron integrantes de la Secretaría de Agricultura Familiar de la Nación, delegación Rio Negro y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA – IPAF Patagonia) por un proyecto destinado a la adaptación de agricultores familiares al cambio climático desarrollado en las zonas de Jacobacci y Comallo.

El proyecto se ejecuto en la Región Sur rionegrina obtuvo el premio principal del Fondo Regional de Tecnología Agropecuaria (Fontagro) en la categoría “Organizaciones Nacionales de Investigación y Desarrollo y Universidades”. El próximo 17 de mayo parte del equipo ganador, recibirá los 15.000 dólares del premio.

“Nunca esperamos ganar este premio” señaló Cumilaf, quien se desempeña en la Secretaria de Producción del municipio de Comallo. La mujer detalló que en enero la llamaron sus compañeros de trabajo en este proyecto para informarle que la iban a llamar por teléfono para hacerle una entrevista. “Estamos en receso en el municipio y me llamaron algunos compañeros de la Secretaria de Agricultura Familiar y del INTA para decirme que tenía una entrevista sobre el proyecto. Hable y me explicaron que lo iban a presentar en Estados Unidos. Yo les expliqué a quienes me entrevistaron, que luego de la erupción del volcán Puyehue los productores que tenían 1000 animales se quedaron con 40 o 50 y que gracias a ese proyecto este año se habían vendido más de 1000 animales en el marcado de Bariloche y eso es muy bueno porque dignifica al productor. Para mi  fue una entrevista más. Pero hace casi un mes me volvieron a llamaron por teléfono mis compañeros  y me comunicaron que habíamos ganado el FONTAGRO.  Para mi es algo  muy importante. Yo nací y me crie en el campo y a veces estas cosas  aparecen como muy lejana. Yo no alcanzo a dimensionar lo que me estas pasando. Lo más importante es que vamos a representar a la Argentina y a nuestra Patagonia, una zona muy sufrida.

La iniciativa ganadora denominada “Seguridad alimentaria en productores familiares de Patagonia argentina: uso de recursos genéticos locales y adaptación al cambio climático” fue elaborada y ejecutada por investigadores del IPAF Región Patagonia, la EEA Bariloche y la Secretaria de Agricultura Familiar de Río Negro, y tuvo como objetivo la reintroducción de cabras criollas de Neuquén en la Línea Sur de Río Negro para mitigar los perjuicios ocasionados por el cambio climático y asegurar el alimento para las familias productoras de la zona.

El proyecto premiado buscó una alternativa de adaptación de la agricultura familiar de la zona frente a varios años de sequía y los perjuicios de la explosión del volcán Puyehue en 2011. Desde los años ’80, los productores familiares del sur de la provincia de Río Negro han visto diezmadas sus majadas de ovejas Merino y cabras de Angora.  Las catástrofes climáticas y naturales pusieron a  las familias de productores y a toda la región en emergencia productiva y alimentaria, como consecuencia de la mortalidad sufrida por estas razas superando el 60 % del stock animal de la región. Frente a esta situación de emergencia, trabajadores de la Secretaria de Agricultura Familiar, Pablo Losardo y Alejandro Fornasa,  en conjunto con el municipio  y productores de la zona de Comallo y Jacobacci (Cooperativa Ganadera Indígena), pusieron la mirada en la cabra criolla del norte neuquino como alternativa para el repoblamiento. Los datos de técnicos del  INTA – María Rosa Lanari y Marcelo Pérez Centeno, que habían estudiado y caracterizando a las chivas criollas neuquinas, desde los años ’90 en el norte de Neuquén y también bajo la ceniza en 2011, mostraban claramente que la rusticidad y alta prolificidad de estas cabras, las hacían una herramienta de repoblamiento y diversificación más que interesante. Esto coincidía con datos de 2 productores de Jacobacci que tenían algunas de estas cabras y las vieron comportarse en la situación de ceniza y sequía. El proyecto puso el foco entonces en re-introducir a la cabra criolla en Río Negro intentando garantizar el alimento de las familias de la zona , algún ingreso por venta de carne y sostener el arraigo campesino en la zona.

 

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