El fuego consumió gran parte de “El Bajo” de Ramos Mexía

Cerca de 16 hectáreas de árboles y pastizales se quemaron el pasado lunes en “El Bajo” de Ramos Mexía destruyendo uno de los  lugares más atractivos de esta localidad.

Según el testimonio de algunos vecinos, el incendio se inició con la quema de hojas y ramas secas. Por acción del viento, las llamas comenzaron a propagarse a encender los que encontraron a su paso. “El incendio se inició en la chacras que está en cercanías de la toma de agua. Es decir en la primera bajando por el camino que cruza la ruta justo en la entrada a Ramos Mexía. A partir de allí y por efecto del viento que se registraba en sentido oeste este, las llamas comenzaron a quemar los tamariscos y los árboles que hacen de cerco en las primeras chacras y el fuego se tornó incontrolable. Es lamentable lo que pasó porque ´el bajo´ era el lugar más atractivo que teníamos en Ramos Mexía. Se quemaron casi 16 hectáreas de cuatro chacras, donde había árboles de muchos años y va a costar mucho poder reconstruir todo el verde que había en este lugar” detalló un vecino.

Las mismas fuentes agregaron que a las familias que viven en las chacras no les pasó nada y sus viviendas no sufrieron daños, aunque afirmaron que “dos personas tuvieron una crisis nerviosa y fueron atendidas rápidamente en el hospital”

El voraz incendio se inició de las 14 y en primera instancia, vecinos y bomberos voluntarios de Ramos Mexía comenzaron a trabajar para tratar de controlarlo, tarea que durante las primeras horas de la tarde fue imposible.

Luego se sumaron dotaciones de bomberos voluntarios de Los Menucos, Sierra Colorada y Valcheta y lograron sofocarlo pasadas las 23 de lunes. Las lluvias que se registraron el martes completaron la tarea. Pero también dejaron al descubierto un panorama desolador.

El denominado “El Bajo” de Ramos Mexía es un valle con abundante humedad rodeado por un cañadón de piedras ubicado a escasos 2 kilómetros al norte de Ramos Mexía.

Históricamente era un lugar donde se producía gran parte de la verdura y otros alimentos que consumía la comunidad de esa localidad. Luego de varias décadas de abandono, hace unos años  algunos propietarios volvieron a ocupar las chacras. Por su lado, el municipio construyó en unos de los predios una pileta de natación y acondicionó varias hectáreas donde construyó un lugar destinado al esparcimiento y la recreación. En la última chacra,  ubicada al noreste del cañadón, una tradicional familia el complejo turístico Tunkelen. A estos predios el fuego no llegó.

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