Condena millonaria por un chico que cayó de un colectivo en la Ruta 23

La empresa Transportes Las Grutas y la compañía Protección Mutual de Seguros del Transporte Público de Pasajeros fueron condenadas a pagar una indemnización de poco más de 8.5 millones de pesos por las graves consecuencias que sufrió un adolescente de 15 años que cayó de un colectivo en movimiento, en cercanías de Ingeniero Jacobacci.
La caída se produjo por la ventana del baño del rodado, que tenía un panel de acrílico de 80 x 88 centímetros en reemplazo del vidrio original, lo que fue considerado clave al momento de dictar el veredicto.
El joven golpeó su cabeza contra el suelo, sufriendo gravísimas heridas que pusieron su vida en riesgo, con secuelas irreversibles para su vida futura. Requirió varios meses de internación y terapias psicológicas, al igual que los integrantes de su familia.
La sentencia –que aún puede ser apelada- fue emitida recientemente por el juez Civil de Viedma Leandro Oyola, e incluye también que ambas firmas deberán abonar a la provincia 1.478.281,27 pesos, por la cobertura médica prestada a la víctima, afiliado al IPROSS.
Asimismo, tendrán que enfrentar las costas del proceso y los honorarios de abogados y peritos. Por este último concepto, 530.834 pesos en total.
La mayor responsabilidad recae sobre la empresa seguradora, ya que una Cláusula de la póliza “establece una franquicia de $ 40.000 a cargo del asegurado”.

Pericias relevantes
El hecho se produjo en la mañana del 10 de septiembre de 2012, cuando el joven que integraba una delegación deportiva se trasladaba en el ómnibus por la Ruta 23 desde los Menucos a Comallo, en un tramo de ripio.
La madre del muchacho luego presentó una demanda por daños y perjuicios.
Desde la firma transportista se intentó responsabilizar al pasajero por el accidente.
Afirmaron que tuvo una “actitud negligente e imputable”, y que “ingresó al baño del transporte junto a sus compañeros mientras se empujaban jugando, y de ese modo lograron desprender la ventanilla de su sitio”.
El chofer incluso sostuvo que el joven había ingresado al sanitario a fumar, y que intentó evacuar el humo desprendiendo la ventana.
Ese fue el argumento que presentó la aseguradora, desde donde también se buscó culpar al menor.
Sin embargo, Loyola desestimó los descargos, basándose en los resultados de los exámenes periciales que determinaron que el material que habían colocado en la abertura suponía un riesgo.
Dos peritos accidentólogos coincidieron en que “el estado de la ventana del sanitario del micro de referencia, no era el apto para brindar las condiciones mínimas de seguridad”.
El fallo judicial también refirió las secuelas permanentes que padece el joven.
El magistrado reconoció los exámenes que señalan que el muchacho registra “una incapacidad del 73%, en este aspecto relacionado con la cuestión médica”, mientras que “padece una incapacidad psíquica del 35%”.
Destacó que requiere continuar con el tratamiento médico.
En tanto que también le detectaron consecuencias psicológicas a su madre, por lo que también le corresponde un resarcimiento de 386.775 pesos por daños y perjuicios.
El resto del monto concierne a los rubros Incapacidad Sobreviniente, 7.368.580,14 y Daño Moral, en la suma de 773.550 pesos, para la víctima.

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