A fin de este año llegaría un nuevo coche motor para la empresa Tren Patagónico,

A fin de este año llegaría a la provincia de Río Negro un nuevo coche motor para la empresa Tren Patagónico, que se construye en los talleres de Materiales Ferroviarios (MATERFER), de Córdoba. Circularía a 120 kilómetros de Viedma a Bariloche, y viceversa, atravesando localidades de la Línea Sur.

A continuación gran parte del artículo escrito por el periodista viedmense Enrique Camino para el diario Río Negro, publicado en la edición de este sábado.

Un largo de 22 metros tendrá la nueva dupla, una medida similar a la de un camión semirremolque. Podrá desarrollar hasta 120 kilómetros por hora.

Viajar más rápido, con mayor confort y con más seguridad en tren desde Viedma a Bariloche, pasando por la Línea Sur, será posible en corto plazo.

Cerca de fin de año llegará a la provincia el coche-motor del Tren Patagónico (TP). Estará en condiciones de hacer ese trayecto en menor tiempo de viaje que la formación tradicional de los fines de semana y servirá para reforzar servicios.

La constructora Materiales Ferroviarios (Materfer) tiene programado entregarlo hacia fin de año. Su fabricación está concluyendo en un complejo industrial de esa empresa, ubicada en Ferreyra, un barrio de Córdoba.

Los coches están diseñados con modernos comandos en las dos cabeceras para evitar maniobras innecesarias de cambio de vía. Contarán con una capacidad de 105 asientos que están a la espera de ser colocados.

Poseen respaldo con movimientos de reclinación, apoya brazos y las butacas fueron tapizadas con pana. Son del tipo “cama”, es decir el mismo rango que los ómnibus doble piso de larga distancia.

Los futuros pasajeros podrán acceder por puertas de acceso lateral que serán colocadas con burletes. Buscan otorgarle la suficiente hermeticidad a prueba de las inclemencias patagónicas.

Una vez unidos los dos coches medirán 22 metros casi como un camión semirremolque, de acuerdo a los cálculos que muestran los ingenieros.

Su forma aerodinámica le permite desarrollar una velocidad máxima de 120 kilómetros. Todo quedará sujeto al buen estado de las vías en el tramo de 800 kilómetros entre ambas cabeceras. Podría superar el promedio de 60 kilómetros por hora que en algunos trayectos corre la formación tradicional y que le demanda 16 horas hacia Bariloche y otras tantas desde esa ciudad.

Incidirán en la merma del tiempo de viaje sus características constructivas. En la actualidad, el cambio de posición de locomotoras en San Antonio Oeste e Ingeniero Jacobacci demandan a los empleados ferroviarios unos 30 minutos. A estos hay que adicionar la carga y descarga de encomiendas en la formación tradicional de los fines de semana.

La unidad liviana se está equipando con moderna tecnología y “acuse” de fallas. Su planta impulsora Scania accionará cuatro motores de tracción. Ante una supuesta deficiencia puede desplazarse con uno menos.

Los constructores instalarán un tanque para almacenar 1.000 litros de gasoil con autonomía de 33 horas. En el caso extremo de demorar la misma cantidad de horas que el convoy tradicional bastará una sola vez para cargar combustible.

Su silueta despierta nostalgia del viejo y modesto tren Fiat que hasta fines de 1990 vinculó pueblos argentinos en tramos cortos. Tenían menor lujo pero quienes peinan canas guardan con cariño sus recuerdos de paseos recreativos en estos convoyes de un sistema ferroviario que descarriló en los últimos 40 años, y que en forma masiva en el rubro pasajeros obtuvo el certificado de defunción a principios de la década del 90.

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